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miércoles, 13 de abril de 2016

La sensibilidad no es entendimiento confuso

Comparte con los ocasionalistas la preocupación por encontrar una fundamentación metafisica del movimiento y sus leyes y las propiedades dinámicas de los cuerpos. 



Descartes había desechado la noción de fuerza. Los ocasionalistas la rescatan, pero la ubican fuera del mundo corpóreo en la voluntad de Dios. Leibniz la ubica en las propia, capaz de generar sus propios estados futuros aunque no pueda interactuar con otras sustancias. Dios tiene la función de armonizador Los pensadores racionalistas consideraron que el conocimiento matemático era el único conocimiento genuino. Por lo tanto, la naturaleza resultará cognoscible en la medida en que se logre convertirla o traducirla al lenguaje de la matemática. 

En Descartes esta conversión fue inmediata: la esencia de la materia es extensión y la extensión equivale al espacio de la geometría. Además, si existe un único género de conocimiento propiamente dicho -el matemático-, las sensaciones serán tan sólo modos confusos de pensar. Aunque solamente fuera como una cuestión de principio, la sensación debería poder reducirse eventualmente a una formulación matemática. 

La distinción entre propiedades primarias y secundarias señalaba que, si los cuerpos no son más que extensión geométrica en movimiento, la sensación de la música que escucho puede comprenderse como espacio (i.e., la cuerda del violín, el aire, mi tímpano, etc.) en movimiento (i.e., las vibraciones). Tanto la percepción de una nota musical como los conceptos de extensión y movimiento son ideas en mi mente. Pero mientras que el sonido es una idea confusa, las nociones geométricas de extensión y movimiento son claras y distintas. 

En la medida en que los diferentes pensadores racionalistas fueron optimistas con respecto a la posibilidad de un conocimiento científico y racional, creyeron que era posible traducir los datos de la naturaleza al lenguaje matemático. No advirtieron la existencia de datos de la sensibilidad que pudieran resultar reacios a la matematización y que se presentaran como unfactum o hecho bruto imposible de reducir a una estructura racional. Immanuel Kant (1724-1804) será el primero en señalar que la sensibilidad no es entendimiento confuso y en reconocerla como fuente independiente e imprescindible para el conocimiento. 

Dado que los filósofos racionalistas buscaron describir conexiones indubitables entre fenómenos, tendieron a considerar que, si fuera posible enunciar los primeros principios de la ciencia mediante proposiciones indubitables (tal como ocurría en la matemática), se llegaría a un verdadero conocimiento de la naturaleza. De esta manera la relación entre sensibilidad y entendimiento se fúe planteando como el problema de la relación entre el sujeto y el predicado de una proposición del tipo "S es P". El examen del nexo proposicional será el punto de partida de la filosofia crítica de Kant.

El enorme progreso que la ciencia matemática de la naturaleza tuvo durante la primera mitad del siglo XVll marcó nuevos rumbos en filosofía. El enorme progreso que la ciencia matemática de la naturaleza tuvo durante la primera mitad del siglo XVll marcó nuevos rumbos en filosofía. 

La metafisica, que desde la antigüedad había sido narrada como una reflexión que se ubicaba después de los estudios sobre el mundo fisico, invierte su lugar metafórico y se la describe como la raíz del árbol de toda la sabiduría. La razón impone su propia exigencia: nada hay sin razón. La metafisica es la reflexión acerca de esa exigencia: ¿qué significa comprender?, ¿cómo debe ser el universo para que resulte comprensible? Sólo a la luz de ese magnífico optimismo podemos recuperar el verdadero sentido de los sistemas metafísicos de la modernidad.


viernes, 5 de febrero de 2016

Las categorías modales - PARTE 3

(Continuación parte 2)

Estos esquemas, que son determinaciones a priori del tiempo, permiten conocer también a priori cómo aparecerán las cosas al tener experiencia de ellas. A su vez, y como contrapartida, no permitirán conocer las cosas tal como son en sí, ya que todo lo empírico, todo lo que afecta la facultad de conocer, se da en el tiempo. Para no caer en el error de predicar una categoría lógica de un objeto sensible, Kant ofrece reglas que enseñan cómo deben utilizarse de manera objetiva las categorías. Las denomina postulados del pensamiento empírico, y son las siguientes:

1) Lo que conviene con las condiciones formales de la experiencia (según la intuición y los conceptos) es posible.
2) Lo que está en conexión con las condiciones materiales de la experiencia (de la sensación) es real. carreras cortas a distancia
3) Aquello cuya conexión con lo real está determinada según condiciones universales de la experiencia es (existe) necesariamente (A 218; B 265-266).

De acuerdo con el primer postulado, se entenderá por posible lo que puede darse en la experiencia, y no meramente aquello que está libre de contradicción. La diferencia entre posibilidad y realidad, de acuerdo con el segundo postulado, se basa en la impresión sensible. Algo es real cuando es perceptible o se encuentra relacionado con alguna percepción sensible. Nada hay en un mero concepto que garantice la existencia del objeto al cual se refiere; para determinar si se trata del concepto de algo real, hace falta recurrir al testimonio de los sentidos. La distinción entre realidad y necesidad también es gnoseológica: no depende ni del concepto ni de la cosa, sino del tipo de conocimiento que se tenga de la cosa. Cuando algo percibido como real es conocido como efecto de una causa según una determinada ley de la naturaleza, se dice que es necesario. No es lógicamente necesario que un cuerpo caiga en movimiento rectilíneo uniformemente acelerado, pero sí es empíricamente necesario que así ocurra. aprender inglés

miércoles, 3 de febrero de 2016

Las categorías modales - PARTE 1



El segundo supuesto sobre el cual descansa la pregunta de Leibniz afirma que las cosas mismas se dan modalizadas, pues de no ser así no serían cuestionables. La objeción crítica corrige este supuesto señalando que únicamente los fenómenos, y no las cosas mismas, son modalizables y por lo tanto cuestionables.
El problema de la modalidad puede ser abordado desde por lo menos tres puntos de vista. Desde un punto de vista lógico, se afirma que un concepto o juicio es posible cuando no es contradictorio, y que es necesario cuando su contrario no es posible. El principio de identidad es suficiente para determinar la posibilidad y la necesidad lógica, que rige en el ámbito del conocimiento a priori de las verdades de razón o necesarias; en el ámbito de verdades de hecho o contingentes, en cambio, posibilidad significa lo todavía no real y lo nunca necesario. La ontología tradicional emplea los modi essendi para explicar los diversos momentos en la realización de una cosa, esto es, el proceso por el cual una cosa llega a ser en sentido pleno. La realidad, entendida como presencia de algo, es el modo de ser por excelencia. Lo posible es posibilidad de algo real carreras cortas a distancia . Lo contingente es algo real pero sin fundamento necesario. Por último, el punto de vista crítico no se refiere a la modalidad de las cosas mismas sino a la modalidad de nuestro conocimiento a priori de las cosas. Como se toma en consideración el modo de conocer cosas, y la unidad de conocimiento es el juicio, conviene comenzar efectuando algunas distinciones básicas entre proposiciones. Es posible distinguir entre proposiciones simplemente atributivas y proposiciones modales. En las primeras se afirma o se niega que el predicado sea atribuible al sujeto; Kant las subdivide de acuerdo con la cantidad, la cualidad y la relación (A 70; B 95). En las segundas, no sólo se atribuye un predicado a un sujeto, sino que se indica además el modo (posible, necesario) de la composición de S y P; por ejemplo: “Es posible que Pérez sea odontólogo”. La modalidad se reconoce en cualquier proposición que comience “Es necesario que...” o “Es posible que...”. Atañe al juicio en su totalidad, al margen de la cualidad, cantidad y relación con que se atribuya P a S. Kant se separa de la lógica clásica, pues incluye entre los juicios modales –además de los de contingencia o problemáticos, y de necesidad o apodícticos– los de realidad o asertóricos, que son juicios simplemente atributivos y en los cuales no se encuentra ningún modo que afecte la cópula.cursos online gratis

viernes, 29 de enero de 2016

La progresiva distinción entre el orden lógico y el real - Parte 2



(Continuación primera parte)

Con respecto a la prueba a priori, Kant mantiene en este escrito una actitud un tanto ambigua. Rechaza el concepto de causa sui por considerarlo ininteligible (proposición VI), y por ello tampoco acepta los términos en que se presenta esta pr
ueba cuando se afirma que Dios posee en sí mismo la razón de su propia existencia. Sin embargo, el núcleo del argumento permanece intacto: si bien es cierto que Dios no puede ser la
ratio determinans antecedenter de sí mismo, de todos modos su existencia puede ser demostrada mediante la imposibilidad de negarla. Esta imposibilidad será sólo la ratio cognoscendi de la existencia de Dios (“razón porque o de conocer”, según la definición de la sección II). La existencia actual de Dios “se anticipa a la propia posibilidad de sí mismo y de todas las cosas” (proposición VII). Si Dios no existiera, no sólo nada existiría, sino que nada sería siquiera posible. La posibilidad es un concepto derivado que requiere algo actual como materia de la posibilidad.

La refutación de la prueba a priori que ofrece en El único fundamento posible para demostrar la existencia de Dios [1763] es un claro indicio de que Kant abandona ciertos postulados racionalistas a favor de una incipiente actitud crítica. Distingue entre el es copulativo –que relaciona un predicado con un sujeto– y el es existencial, que no agrega un nuevo predicado, sino simplemente afirma la existencia de la cosa mentada (I, 2).curso de peluqueria Una misma cosa tiene exactamente los mismos predicados cuando existe y cuando es sólo posible. El término existe se refiere al origen empírico del conocimiento que poseemos de algo (I, 1). Todos los predicados están puestos sólo relativamente a un sujeto, que puede existir o no. La existencia, en cambio, indica la posición absoluta de la cosa, es decir, la posibilidad de experimentarla. Por lo tanto, la existencia de una cosa no puede ser inferida únicamente a partir de conceptos.curso de auxiliar de farmacia

miércoles, 20 de enero de 2016

Jean-Jacques Rousseau: la metafísica supeditada a la moralidad - Parte 1

La primera pregunta que tenemos derecho a formular según Leibniz, y con la que Hume introduce su refutación al argumento a priori, no la reitera Kant, quien, sin embargo, se preocupa por criticar de forma prolija la cosmología y teología racionales. Antes de examinar el sentido de la pregunta y de su posible respuesta a la luz de la filosofía criticista, quisiera sugerir una explicación de por qué no estaba en el ánimo del heredero de Hume y Leibniz centrar su obra en torno a esta pregunta fundamental.
Kant introduce un cambio radical en la orientación y propósito de la metafísica. Los problemas que se debatían bajo los títulos de ontología, psicología y teología –títulos que Kant conserva quizás debido a su afán arquitectónico– ceden su puesto a una nueva fundamentación de la ética. La meta de la Crítica de la razón pura es allanar el camino a la Crítica de la razón práctica [1788], y los problemas tradicionales de la metafísica sufren un reordenamiento en beneficio de este nuevo interés. La siguiente reflexión de Jean-Jacques Rousseau (1712-1778) indica el destino reservado a preguntas puramente teóricas tales como la de Leibniz.
Pero este mismo mundo ¿es eterno o ha sido creado? ¿Hay un principio único de las cosas? ¿Hay dos, o más? ¿Y cuál es su naturaleza? Nada sé y nada me importa. A medida que tales conocimientos se vuelvan para mí interesantes, me esforzaré por adquirirlos; por ahora reconozco que son cuestiones ociosas que pueden inquietar mi amor propio, pero que son inútiles para mi conducción y superiores a mi razón.

Creo que estas palabras del Vicario Saboyano recibieron un total consentimiento por parte de Kant. Es conocida la anécdota que refiere que fue a causa de la lectura del Emilio que Kant interrumpió por única vez el curso ordenado de su vida cotidiana. Conviene subrayar que vio en Rousseau al Isaac Newton del mundo moral, y con seguridad de él tomó –o con él coincidió– esta subordinación de las cuestiones metafísicas a la necesidad de fundamentar una ética. La pregunta dejó de ser fundamental porque la ética pasó a ser fundamental.


miércoles, 13 de enero de 2016

La relación entre la pregunta fundamental y la prueba a priori según G.W. Leibniz

De Kant y la pregunta fundamental (1981) extracto:

No se ha prestado debida atención al lugar que le cabe a la prueba a priori de la existencia de Dios en la respuesta que Leibniz da a la pregunta: “¿Por qué hay algo y no más bien nada?” Leibniz consideró que, si se acepta el principio de razón suficiente, dicha pregunta es la primera que tenemos derecho a formular.  Por el contrario, si se admite que algo pueda existir sin razón, entonces resulta imposible demostrar la existencia de Dios.  El principio de razón suficiente, la pregunta y las pruebas de la existencia de Dios se presentan como un grupo de problemas estrechamente relacionados entre sí.



En esta primera parte se tomará como texto básico De rerum originatione radicali [1697]  con el fin de:
1) mostrar que Leibniz da dos respuestas a la pregunta. (a) Primero prueba que hay un ser –Dios– que existe con necesidad metafísica, lógica o absoluta. Esta respuesta es parcial, ya que da razón de la existencia de un solo ser. Incapaz de demostrar a priori la existencia de las restantes cosas, (b) recurre entonces al principio de lo mejor y afirma que, entre un número infinito de mundos posibles, Dios le confirió existencia a este en particular porque sabe que es el mejor de todos. Esta segunda respuesta no se basa en una necesidad lógica, sino que es moralmente necesaria y propone una explicación general que abarca todo lo que existe. Aun cuando en ambas respuestas la razón última sea Dios, lo que significa Dios es en cada caso distinto: (b) implica la creencia religiosa en un Dios que no es tan sólo un ente de razón (ens rationis) –tal como ocurre en (a)–, sino que posee voluntad, es bueno, elige con absoluta libertad, etc., y por lo tanto está más allá de cualquier crítica filosófica.
Una vez reconocido el lugar que le cabe a la prueba a priori en la respuesta de Leibniz, se procederá a:
2) examinar si es posible considerar la respuesta parcial (a) como paradigma de lo que debería ser una respuesta racional completa. En otras palabras, se verá si es posible generalizar la primera respuesta de Leibniz tomando el argumento ontológico como modelo para mostrar cómo, en principio, sería posible dar razón suficiente de cada proposición existencial contingente si se la pudiera reducir a una identidad por medio del análisis infinito del concepto sujeto.